
A VECES, UNA REDUCIDA SUPERFICE AL AIRE LIBRE PUEDE
CONVERTIRSE, CON ALGUNAS IDEAS Y UN POCO DE DISEÑO,
EN ESE ANHELADO ESPACIO DONDE LEER, MEDITAR O
SIMPLEMENTE DESCANSAR. PEQUEÑOS REFUGIOS VERDES
QUE INVITAN A PASAR.
Una terraza, un balcón o un jardín de escasos metros, pueden convertirse, si sabemos combinar los colores, las plantas, y elegir adecuadamente los materiales, en espacios que por su armonía y buen qusto invitan a pasar. Porque no importa la extensión de su superficie, lo importante es saber aprovecharla. En efecto, un viejo recipiente heredado de la abuela o alguna vasija olvidada en un rincón, pueden transformarse en algo muy interesante si sabemos resaltar sus cualidades. Lo mismo sucede con el espacio. Lo único que debemos aseguramos es definir exactamente qué nos gustaría conseguir de él; y luego sí, algo fundamental: tomamos el tiempo necesario para diseñarlo, porque aunque parezca obvio decirlo, vale recordarlo: en el diseño está el secreto.
Si se desea, se puede jugar incluso con la iluminación. Dado que estos espacios no solamente están pensados para disfrutar durante el día, sino también por la noche, resulta interesante descubrir lo que puede lograr una buena iluminación. El mismo espacio puede resultar muy diferente a la luz del día que por la noche, con luz artificial.
Muchas personas consideran que diseñar jardines en espacios tan reducidos es casi una tarea imposible, sin embargo la realidad muestra que el desafío es grande, pero los resultados, por demás placenteros.
Sin lugar a dudas, la correcta elección de los elementos y la combinación armónica de los mismos, pueden convertir ese espacio que disponemos, por más pequeño que sea, en un sitio agradable que nos invite a pasar y relajamos.
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